Los correos llenan la bandeja, cada cliente a su manera
El grueso de los pedidos entra por correo, casi todos en PDF, y cada cliente pide a su manera.
Automatiza los pedidos que llegan a tu distribuidora sin cambiar
la forma de trabajar.
Nuestro sistema lee y registra automáticamente los pedidos que tus
clientes envían por WhatsApp, email, PDF o nota de voz y los
integra en tu ERP.
Tu equipo deja de picar pedidos manualmente y tus clientes siguen
pidiendo como siempre.
El vídeo
Automatizar la entrada de pedidos significa implementar un sistema
que lee automáticamente los pedidos que envían tus clientes por
cualquier canal habitual: email, PDF, WhatsApp, notas de voz,
Excel, llamadas telefónicas o incluso pedidos recogidos por
comerciales en ruta.
El sistema identifica los artículos, cantidades y formatos,
comprueba la información contra tu catálogo, tarifas, stock y
condiciones de cada cliente, y genera el pedido directamente en tu
ERP (Sage, SAP, Odoo, Holded u otro) sin que nadie tenga que
introducirlo manualmente.
Los números del sector
Cuesta cada pedido grabado a mano en distribución, con todo dentro: entrada, comprobación, confirmación e incidencias.
APQC / Go Autonomous, 2026Se lleva cada pedido de una persona de administración, sin contar las llamadas para aclarar dudas.
Go Autonomous, 2026De los pedidos B2B siguen entrando por correo electrónico, sobre todo desde clientes pequeños y medianos.
Forrester, comercio digital B2BDe los pedidos que se teclean salen con algún error. Y sube cuando hay volumen, prisa o cansancio.
APQC, gestión de pedidosEl cuello de botella
Así transcurre una mañana normal en una distribuidora mayorista que sigue grabando los pedidos a mano: el personal de administración no da abasto en hora punta, sobre todo cuando los pedidos llegan mezclados por correo, WhatsApp y teléfono sin un sitio único donde controlarlos.
El grueso de los pedidos entra por correo, casi todos en PDF, y cada cliente pide a su manera.
El problema no es la cantidad: es no saltarse una línea y no confundir un artículo con otro. Un pedido de cuatro o cinco páginas se lleva media hora.
El cliente pedía una caja y se registra una unidad. Si se detecta ahora, se corrige. Si no, el error sigue hasta el cliente.
El cliente abre el pedido y no está completo. No hay arreglo el mismo día: hay que volver mañana, con el viaje y el tiempo que eso cuesta.
No es él quien graba el pedido, pero es él quien recibe la queja en la puerta, y otra al volver a la oficina. Al día siguiente repite el mismo trayecto para arreglarlo.
Después de varios fallos, empieza a desmontar el palé y revisar línea por línea, veinte minutos en cada parada y de esta manera se retrasan todas las entregas. Con el tiempo, cambia de proveedor buscando quien le dé tranquilidad.
Nada de esto se arregla contratando a otra persona para picar.
Canales de entrada
Cada canal tiene su propio formato, y unificarlos a mano en un panel centralizado de pedidos deja de ser viable en cuanto crece el volumen. Nuestro sistema los sincroniza todos con tu ERP.
La solución
Así automatizamos la recepción de pedidos en tu ERP, en cuatro pasos y sin picar datos: leemos lo que llega por email, PDF, WhatsApp o nota de voz, lo comprobamos contra tu catálogo y tus tarifas, y lo dejamos registrado en el ERP que ya usas. Tu equipo solo aparece en el último paso, y ahí tampoco teclea: revisa lo que el sistema ha apartado.
No instalan nada, no aprenden nada, no cambian de costumbre.
Saca cliente, artículos, cantidades y formatos. Lee el contenido, no una posición fija dentro del documento.
Tarifa de ese cliente, stock, mínimos y crédito. El precio sale de tu ERP, nunca del mensaje del cliente.
En borrador o confirmado, según la regla que pongas para cada cliente. Y lo dudoso queda marcado.
El recorrido
Así se agilizan los pedidos en el almacén desde que entran: sin esperar turno en la bandeja ni teclear una sola referencia.
Tiempos orientativos. El de tecleo es el rango de referencia de APQC para entrada manual de pedidos.
Qué ganas
El personal de administración pasa de teclear referencias contrarreloj a revisar excepciones, resolver stock, y atender al cliente. Y tus comerciales dejan de perder tiempo en tareas administrativas para volver a vender.
Frente al mercado
La mayoría de soluciones para pedidos leen el mensaje y te dejan los datos preparados. Pero alguien sigue abriendo cada pedido, comprobando el stock y dando el visto bueno antes de que entre en el ERP. El trabajo no ha desaparecido: ha cambiado de sitio.
La mayoría de soluciones mueven el trabajo de sitio. Nosotras lo quitamos.
El sistema extrae los datos del mensaje y los deja en un panel. Una persona abre cada pedido, lo revisa y lo aprueba antes de que entre en el ERP.
El sistema comprueba el pedido contra el ERP y lo registra solo. Una persona interviene únicamente cuando hay algo que decidir.
Extrae lo que pone el mensaje. Si el producto no existe o no queda stock, no lo sabe.
Consulta la ficha del cliente, su histórico de compras, el catálogo, las tarifas y el stock antes de registrar nada.
Un panel propio que hay que aprender y abrir cada día, además del ERP.
Ninguna herramienta nueva. Los pedidos aparecen en el ERP y las incidencias llegan al correo donde ya trabajáis.
El pedido queda esperando a que alguien lo revise al día siguiente.
Un pedido de las once de la noche está registrado y listo para almacén a primera hora.
Nada. El alcance termina en la entrada del pedido.
Confirmación del pedido y, si paga al contado, su factura antes de que llegue el repartidor.
Con honestidad
Hay tres casos en los que te diríamos que no, y preferimos ser claros desde el principio.
Si tu día a día NO es así, empieza por un diagnóstico de tu operativa: te decimos dónde se van las horas antes de que inviertas en automatizar nada.
Un caso real
Sin nuestro sistema
El grueso del volumen le entraba por correo, con un PDF distinto por cliente, y el resto por WhatsApp y por teléfono. Varias personas de administración dedicaban el 80% de su jornada a grabar pedidos. Los pedidos largos eran los peores: había que ir con cuidado de no saltarse líneas y de no confundir una caja con una unidad.
Con nuestro sistemaLectura de los pedidos que llegan en PDF y en el cuerpo del correo, comprobación contra el catálogo y la tarifa de cada cliente, y creación del pedido en su ERP. Cuando falta stock o una línea no está clara, queda marcada en rojo para que la revise una persona, en lugar de entrar a ciegas.
Lo que dicen
«Un pedido de cuatro o cinco páginas eran treinta minutos. Ahora repasarlo son cinco o diez como máximo. Ya no es grabar, es repasar, y eso es mucho más rápido.»
«Si el cliente pedía una caja de jamón, a veces se grababa una unidad. Eso ya no pasa. Y cuando falta stock de algún artículo, avisa y se corrige en la primera revisión.»
«Lo que resume todo es seguridad. La base de todo es la grabación del pedido: ahí está el 90% de los errores. Lo demás se soluciona, pero si el pedido se graba mal, falla toda la cadena.»
Preguntas
Las que nos hacen en la primera llamada, con la respuesta que damos en la primera llamada.
Entre 15 y 35 euros por pedido según las referencias de APQC sobre gestión de pedidos, contando entrada, comprobación, cotejo de catálogo, confirmación al cliente y resolución de incidencias. Cada pedido se lleva entre 12 y 20 minutos de una persona de administración.
Sí. El sistema se conecta al ERP que ya tienes y escribe en él. Si tiene API, entramos por API. Si no la tiene, usamos la vía de importación que ya admita, como ficheros o tablas intermedias. No hay migración ni licencias nuevas, y nadie de tu equipo aprende un programa nuevo.
Por la vía de entrada que ofrezca cada ERP: API REST donde existe, conectores nativos, o importación de ficheros donde no hay API. El sistema de lectura genera el pedido ya estructurado, con el código de artículo de tu catálogo, y lo entrega por esa vía. La lectura y la integración son dos capas separadas, y por eso el mismo sistema funciona con ERP distintos.
Sí. No usamos plantillas fijas. El sistema lee el contenido, no una posición dentro del documento. Da igual que uno mande una tabla, otro una foto de una hoja escrita a mano y otro un correo en texto libre. Esa es justo la diferencia con las automatizaciones de plantilla, que se rompen en cuanto el cliente cambia el diseño de su hoja.
Depende mucho de la calidad del documento y de lo limpio que esté tu catálogo. Por eso el criterio que importa no es la precisión bruta, sino qué hace el sistema cuando duda: si la lectura no es clara, el pedido no entra, se aparta y lo revisa una persona. Un manuscrito borroso se aparta más veces que un PDF estructurado, y eso es lo correcto.
Sí, y es un paso obligatorio. El precio nunca sale del mensaje del cliente: sale de la tarifa que ese cliente tiene en tu ERP. Si hay diferencia entre lo que pide y lo que le corresponde, el pedido se aparta en vez de entrar directo.
Lo decides tú con una regla. Lo normal es que el pedido se cree pero quede retenido y se avise a administración. La decisión de servir o no la sigue tomando una persona: la automatización no se salta tu política de riesgo.
No hace falta, y ese es el motivo por el que fracasan la mayoría de portales de pedidos B2B: le exigen al cliente cambiar un hábito que a él le funciona. Con lectura automática tu cliente sigue mandando su audio, su foto o su correo de siempre. La digitalización ocurre de tu lado.
Cuando la lectura no es clara, el pedido no entra. Se aparta y lo revisa una persona antes de que llegue al almacén. Por eso lo que desaparece del todo es el fallo de transcripción nadie copia, así que nadie copia mal y lo poco que queda dudoso se resuelve en la oficina, no en casa del cliente.
Es uno de los riesgos que resuelve esto. Cuando los pedidos entran por el WhatsApp personal de un comercial o por la bandeja de una sola persona, el proceso vive en esa persona. Con la entrada centralizada y automatizada, queda documentado en el sistema y cualquiera del equipo puede cubrirlo.
Si te entran pocos pedidos al día, si todos llegan ya en el mismo formato estructurado, o si tu catálogo y tus tarifas no están al día en el ERP. En ese último caso lo primero es ordenar los datos, no automatizar, y te lo diremos en la llamada aunque signifique no venderte nada ese día.
Van bien cuando el pedido llega siempre en el mismo formato y no hay nada que comprobar. En distribución casi nunca es así: hay tarifas por cliente, formatos de venta, stock y riesgo. Las automatizaciones de plantilla necesitan configurarse cliente a cliente y se rompen en cuanto alguien cambia el diseño de su documento.
El proyecto tipo son cuatro semanas: mapeo del catálogo y las tarifas, integración con el ERP en un entorno de pruebas, funcionamiento en paralelo con tu proceso manual y lanzamiento con formación. De tu lado hacen falta el acceso al ERP, alguien que conozca el catálogo y unas horas del equipo repartidas en esas cuatro semanas. Puedes ver qué pasa en cada una de las cuatro semanas. El plazo se alarga cuando el catálogo o las tarifas no están al día en el ERP, que es la causa habitual de retraso.
El presupuesto es cerrado y se acuerda antes de empezar. Depende de tres cosas: cuántos canales de entrada hay que leer, cuántos pedidos pasan por ellos y en qué estado están el catálogo y las tarifas de tu ERP. Ese último punto es el que más mueve la cifra, porque unos datos maestros desordenados alargan el proyecto. En la llamada de quince minutos sale una horquilla concreta para tu caso, y si no encaja con lo que esperabas te lo decimos ahí mismo en lugar de mandarte una propuesta que no vas a firmar.
Mindai, desde Mallorca. Trabajamos solo con distribuidores mayoristas de alimentación y bebidas, y la entrada de pedidos en distribución es una de nuestras especialidades. No vendemos software: montamos el sistema sobre lo que ya tienes y nos quedamos para mantenerlo.
Nos dices por dónde te llegan los pedidos y qué ERP usas, y te decimos si esto encaja en tu operativa o no. Si no encaja, te lo decimos en esa misma llamada.
Solicitud enviada
Nuestro equipo se pondrá en contacto contigo en breve. Gracias por confiar en Mindai.